Con el tiempo, Inocencia Interrumpida ha sido revisitada como un texto feminista. A diferencia de otras películas de manicomios (como Alguien voló sobre el nido del cuco ), aquí la mirada es íntima, desde dentro de las pacientes, no desde la autoridad externa. La banda sonora, con temas de The Doors, Jefferson Airplane y Meredith Brooks, ancla la historia en su contexto contracultural de los 60, haciendo de la locura una metáfora de la liberación fallida.

"¿Estás loca, o simplemente eres una chica que no puede encajar en un mundo que no tiene sentido?"

Inocencia Interrumpida sigue siendo una película incómoda y hermosa. No ofrece respuestas fáciles ni finales felices de manual. En cambio, nos deja con la imagen de Susanna saliendo del hospital en un taxi, mirando por la ventana, sabiendo que su "inocencia" se fue para siempre, pero que su vida recién comienza. Para quienes la ven por primera vez o la revisitan, es un recordatorio de que todos, en algún momento, hemos estado "interrumpidos", esperando encontrar el valor para continuar.